miércoles, 23 de mayo de 2007

técnicas de marcha

TÉCNICAS DE MARCHAS.

El Hombre ha sentido la instintiva necesidad de trasladarse de un lugar a otro, en busca de alimento, siguiendo las rutas migratorias de cientos animales, en busca de mejores lugares para vivir o, simplemente, huyendo de condiciones climáticas difíciles.
El senderista moderno busca tres elementos fundamentales en cada técnica de desplazamiento: Seguridad, rapidez y ahorro. Cada salida a la montaña nos llevará por diferentes tipos de terrenos con características muy propias que exigirán una técnica específica para sortearlos con éxito y seguridad.
Ninguna técnica es suficiente, aquí es donde el principiante comete el error básico: pensar que la velocidad es lo esencial y hay que caminar lo más rápido posible, y esto hay que dejarlo bien claro, si el deportista no actúa con sensatez y cordura manteniendo una respiración pausada, rítmica y profunda. Lo aconsejable en estos casos es descansar 5 a 10 minutos por cada hora de marcha, para no enfriarse.
La montaña siempre presenta huellas o senderos de aproximación a un cerro que no son uniformes por los que el montañero debe ajustar su paso continuamente. Las lomas se suben lentamente y con pasos muy cortos. Todo este esfuerzo continuo durante horas conduce inevitablemente a un estado de fatiga normal el final de la jornada.
En relación a los descansos también hay que tomar ciertas precauciones ya que es aquí donde aparecen las ampollas y sufren las rodillas por el peso que cae directamente sobre las piernas y los pies. El zapato debe estar bien ajustado y abrochado para evitar que el pie se deslice dentro de el. Las lesiones de rodillas y pies pueden evitarse si se baja con las rodillas levemente flectadas.
El montañismo también es un deporte que no está exento de una cuota de reglas de carácter social que rigen el comportamiento de la cordada. Durante la marcha, por ejemplo, no resulta aconsejable literalmente “pegarse” al compañero que va delante de nosotros, pues él sentirá como que lo vamos empujando y forzando a apurar la marcha.
La persona que encabeza la cordada tiene que estar atento al comportamiento de su equipo durante la marcha.
En la montaña existen diferentes tipos de terrenos tales como pendientes cubiertas de pasto verde o seco, entre otros. Lo importante es analizar la forma de enfrentar el terreno y determinar rápidamente cual es la mejor forma y/o técnica para pasar con seguridad.
a) Marcha sobre terreno plano: Los miembros del gripo deberán marchar en fila india uno tras de otro, a una distancia de entre uno y dos metros para evitar que el que va adelante golpee al que le precede con alguna rama.
b) Marcha sobre pendiente de pasto verde o seco: Estas pendientes son de cuidados por lo resbaladizo que puede estar el pasto, especialmente si esta lloviendo o está muy húmedo. El paso de marcha debe ser corto y se debe “cantear” (golpear el terreno con el borde externo o interno del zapato) para dejar un diminuto borde o peldaño que permita una mejor adherencia al suelo y evitar resbalones. Esta es la mejor manera de enfrentar este tipo de terreno cuando se asciende.
c) Marcha sobre pendiente de maicillo: Al subir, hay que cantear la ladera para formar una especie de peldaño. Como este tipo de terreno es bastante blando, no es necesario golpear con tanta fuerza el suelo. En este punto, el duro trabajo de canteo lo realiza fundamentalmente el hombre que abre la marcha, es él quien busca la ruta más adecuada y conveniente.
d) Marcha sobre acarreo de piedras chicas: Este tipo de terreno resulta particularmente agotador por la inestabilidad que presenta al pisarlo y la mejor manera de sortearlo es subiendo en zigzag, tratando que cada persona pise en el mismo lugar donde lo hizo el que va adelante. Esto con el objeto de evitar movimientos innecesarios de piedras. La tarea de abrir ruta es muy agotador, conviene ir rotando (el segundo pasa ahora al primer lugar), de esta forma, todos los miembros del grupo podrá experimentar la sensación que significa liderar el grupo.
Al bajar encontramos dos alternativas. Una es bajar en zigzag deteniéndose en los vértices para luego continuar. La otra es que todo el grupo (o una parte) baje en línea horizontal
e) Marcha sobre acarreo de piedras grandes: Terreno en extremo peligroso ya que las piedras pueden estar sueltas. Al pisarlas se corren rápidamente, hacen perder el equilibrio y pueden salir rodando hacia abajo. Este tipo de ladera debe subirse en zigzag. Teniendo la precaución de buscar buenos puntos de apoyo para los pies. Las rocas deben pisarse en su punto central con el arco del zapato. Debemos evitar pisarlas con la punta o el taco ya que corremos el riesgo de perder el equilibrio y caer.
Para descender se toma las mismas precauciones al pisar las piedras evitando ponerlas en movimiento. Si por algún motivo uno de los primeros del grupo suelta una piedra y ésta cae rodando, nadie deberá detenerla y menos con el pie o alguna otra parte del cuerpo. Quién puso en movimiento la piedra debe gritar “piedra”, para que el resto del grupo detenga su marcha y pueda evitarla en su descenso.
f) Marcha sobre terreno cubierto de piedras: Es un terreno que reviste peligros ya que por lo general las piedras tienen bordes angulosos y filudos y un golpe relativamente fuerte contra ellas puede producir serias heridas. Para caminar sobre ellas debemos, en primer lugar, observar donde vamos a poner el pie. Los pasos deben ser cortos y con cuidado para evitar resbalones. Hay que evitar dar saltos de roca en roca.
g) Marcha sobre grandes rocas: En este tipo de terreno se utiliza la técnica elemental de la escalada en roca: Los tres puntos de apoyo. Debemos siempre mantener en la roca las dos piernas y un brazo o los dos brazos y una pierna, nunca debemos soltar un apoyo sin tener otro seguro. Los puntos de apoyo deben estar limpios y debemos sentir seguridad en ellos al poner los pies o las manos. El cuerpo debe mantener la línea vertical y estar alejado de la roca ya que de esta manera se mantiene un mejor equilibrio.
Para el descenso debemos bajar caminando de cara al valle cuando la inclinación de la ladera o de la roca lo permite. Para ello debemos inclinar nuestro centro de gravedad e iniciar el descenso apoyando el pie completo en la roca. También puede hacerlo de costado y en cuclillas. Otra forma de descenso es de cara a la roca utilizando los tres puntos de apoyo. Las manos deben sujetarse firmemente a las salientes rocosas, lo mismo que los pies, mientras que el cuerpo debe estar alejado de la roca para permitir una mayor adherencia y evitar resbalones.